viernes, 4 de octubre de 2013

Padre e hija

¡Hola, soñadores! ¡He vuelto! Lo sé, llevo como un mes sin actualizar pero resulta que empecé el instituto y entre eso y que no paro en todo el día ya no me daba tiempo apenas para escribir u.u ¡Pero al fin he escrito algo! Espero que os guste :) ¡Oh!, y ya he empezado el capi dos de "Retazos de mi última aventura", ¡al fin!

Padre e hija
—¡Más alto, papi! —gritaba la niña.
Padre e hija se encontraban en un precioso parque. Un jardín enorme como si se tratase de un pequeño bosque lo conformaba. Este “bosque” rodeaba a una casa de cultura que había en el centro, en uno de los recodos del parque había un gran estanque con patos, donde tanto padres e hijos, tíos y sobrinos como nietos y abuelos se divertían dando de comer a los patos.
A un lado del parque había una pequeña caseta de la que se bajaba por un tobogán verde y a la que se subía por una especie de telaraña de cuerda por la que se podía trepar. Al lado de esta caseta había un rojo trampolín, en el que dos niños jugaban también; al otro lado estaban los columpios, en los que padre e hija se divertían y, por último, pequeñas figuritas rodeaban el parque, como un coche, una moto o una gran tortuga.
La niña reía feliz mientras su padre la columpiaba.
—¡Más, más alto! —gritaba.
—¿Más? ¡Si ya tocas las nubes! —exclamó su padre riendo feliz.
—¡Sí! ¡Aún no llego, papi!
El padre siguió empujando el columpio de su hija. Cuando la niña se cansó del columpio se fue a jugar al tobogán con otros niños y su padre se sentó a un banco para poder vigilar que no le pasase nada.
Cuando ya llevaban un tiempo así la niña, de repente, fue corriendo donde su padre y lo abrazó.
—¡Eres el mejor papi del mundo! Te quiero así de grande —decía mientras extendía mucho los brazos.
El padre, pillado por sorpresa, también abrazó a su hija.

—Yo también te quiero, mi pequeña —dijo mientras posaba un cariñoso beso en su frente.



¡Besosos de osos!


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