lunes, 10 de septiembre de 2012

What doesn´t kill you make stronger: Capítulo 1

Hola, soñadores! Aquí estoy de vuelta con el capi que os he dicho. Este es un fic inspirado en la serie española "Los protegidos" pero bueno creo que también se podría considerar novela, ya que solo he cogido la parte de los poderes y algunas cosillas que son exactamente iguales, pero como los personajes no son los mismos pues igual se podría considerar novela. En fin, el título se me ocurrió porque estaba escuchando la canción tan famosa con el mismo nombre y según lo que quiero que pase en el fic, le va al pelo la verdad xDD En fin os dejo ya el primer capi :)



Capítulo 1
Un poder, una maldición
[Lily]
—¡Suéltalo! —le grito a mi hermana pequeña mientras tiro del mando de la televisión.
—¡No, es mío!
—¡Qué te he dicho que lo sueltes!
—¡Que no!
—¡Que sí!
—¡Que no!
—¡Que lo sueltes de una maldita vez!
De repente se le abren los ojos como platos y lo veo; no sé cómo ha pasado, pero se le han pegado las manos al mando. Sí, puede sonar gracioso, pero no tiene ni pizca de gracia. Tiene las manos como congeladas alrededor del mando. Intenta despegarlas y me mira con miedo.
—¡Quítame esto! —llora desesperada.
—Pero… pero… no sé qué ha pasado —tartamudeo.
—¡Has sido tú! ¡Haz algo!
Tiene miedo, lo veo en sus ojos, tiene miedo de mí. Me acercó a ella para intentar soltarla, pero se echa para atrás, asustada.
—¡No! ¡No me toques!
—Pero… ni siquiera sé cómo te he hecho eso. No te voy a hacer nada.
—¡Que no me toques! —vuelve a gritar, alejándose.
Se acerca al radiador y veo como intenta descongelarse las manos. Me miro las mías, pero no veo ninguna diferencia, aunque para prevenir subo a mi habitación y me pongo unos guantes. Mientras estoy bajando oigo como llegan mis padres del supermercado. Mi hermanita se abraza a ellos con fuerza.
—¡Dile que no me toque, mamá! Es un monstruo.
La palabra monstruo resuena en mi cabeza, ¿realmente lo soy? ¿Casi congelo a mi hermana?
—A ver qué ha pasado ahora, no se os puede dejar solas ni un momento —dice quitándose el abrigo y el bolso.
Mi hermana le enseña sus manos, que siguen congeladas al mando y mi madre se horroriza, presa del pánico. Vuelvo a contemplar el miedo en sus ojos. Y los tres me miran así, pero un nuevo sentimiento se suma a sus miradas: el asco. Sí, lo veo allí en sus ojos. Me tienen verdadero asco.
—¿Cómo has hecho esto? —pregunta mi padre escandalizado.
—No lo sé… estábamos discutiendo por el mando y de golpe las tenía así, yo no he hecho nada.
—¡Sube a tu habitación! ¡YA!
Subo corriendo las escaleras y me encierro. ¿Qué narices me pasa? Me quito los guantes y toco mi escritorio para probar. Instantes después la mesa y todo lo que contenía sobre ella está congelado. Esta vez soy yo la que me asusto de mí misma. Vuelvo a ponerme los guantes y pego la oreja a la puerta del cuarto, para oír si han podido arreglarlo. Oigo que hablan por teléfono, pero no distingo con quién.
Sigo escuchando durante varios minutos y, por fin, reconozco con quien hablan: el orfanato. Quieren llevarme de vuelta. Pero no pueden hacerlo, ¿verdad? No después de diez años….
Me doy media vuelta y empiezo a hacer una maleta. Ya lo he decidido, antes de que me echen me iré yo, me niego a volver a ese sitio inmundo. Cojo un par de cosas más y lanzó la maleta por la ventana. No tengo otra forma de bajar, la puerta no es una salida. La ventana se encuentra a unos cinco metros del suelo, la caída puede acarrearme una buena paliza. Pienso en otra salida. ¡Ya lo tengo! El canalón. Me siento en la repisa y me agarro a él con cuidado de no caerme. Siempre he sido muy torpe y prueba de ello es que me resbalo y estoy a punto de matarme hasta que consigo volver a sujetarme con firmeza. Consigo llegar al suelo sana y salva, cojo la maleta y echó a correr. No vuelvo la vista atrás, aquí ya no me queda nada.


[Jasper]
Otra vez, es la octava vez que me escapo del centro de menores esta semana y me pillan. ¿Es que no se cansan? Yo lo haría.
—Jasper, esta ya es la octava vez esta semana si vuelve a escaparse…
—¿Qué? Si vuelvo a escaparme, ¿qué? No tengo familia así que no te servirá amenazarme con ella. ¿Me tendréis encerrado en mi habitación? No es mucho peor que estar encerrado en este estúpido sitio.
—Fuera, largo de aquí. ¡A tú habitación! De verdad que no sé qué vamos a hacer contigo.
—Podrías dejarme ir. Vosotros no tenéis más problemas y yo soy feliz.
—Pero Jasper, lo hacemos por tu bien, porque…
—Ya, ya. Ya me sé toda vuestra pantomima. Pero a mí no me coméis el coco, ¿sabes? Yo no me creo toda esa mierda que intentáis hacernos creer.
Me largo de su despacho y vuelvo a “mi habitación”. Recojo mis cosas en la mochila e intento salir por la ventana al jardín. ¡Mierda! ¡Cerrada, joder! Echo un vistazo a las opciones que me quedan: me han puesto a un tío en la puerta para que me vigile, la puerta ni pensarlo; solo me queda la ventana. Levanto el colchón y sacó el destornillador que guardo ahí para emergencias. Me va a costar un buen rato desmontar la ventana y más sin hacer ruido.
Después de lo que me parecen horas, por fin lo consigo. Salto fuera y echo a correr. Me dispongo a saltar la verja de entrada cuando ya se oyen las bocinas que avisan por todas partes de mi fuga, claro y luego esto no parece una cárcel. Consigo saltar y echo a correr todo lo rápido que me permiten mis piernas. Esta vez no me van a pillar, me prometo a mí mismo.
Besosos de osos^^


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