martes, 5 de junio de 2012

Las apariencias engañan. Capítulo 1.

Hola soñadores^^ Ya he terminado de pulir los últimos detalles del capítulo 1. Os lo dejo por aquí :)


Capitulo 1
Un mes antes, en un instituto, a primera hora.
Annie se dirige a secretaria. Es su primer día de instituto. Se acaba de mudar a otro instituto para ir al mismo que su mejor amiga. Está un poco nerviosa. Se acerca a la secretaría.
—¡Hola! Perdone que le moleste, pero no sé dónde está mi clase, soy nueva y...
—¡Ya estamos! Hija pues eso se pregunta llamando el día anterior al instituto.
—Oh, perdón. No lo sabía.
—Hombre hija está claro que no lo sabías.
“Menuda cascarrabias que es la secretaría”. Piensa Annie.
—¿De qué curso eres?
—De primero de bachiller.
—Bachiller, bachiller. —Murmura buscando unos papeles—. ¿Tú nombre?
—Annie Stons.
—¡Joder, encima eres de las ultimas!
“¡Como si yo tuviera la culpa!” Piensa.
—Efe, Eme, Pe, Erre, ¡Ese! Aquí estás. Veamos. ¿A ciencias me equivoco?
—No, no se equivoca. Voy a ciencias.
—Muy bien. Sígueme. Vas a 1ºB.
—¿Hay un primero A?
—Pues claro, ¿qué te pensabas? Está el primero de ciencias y el primero de letras.
—Ah.
“¿Y ella que sabia?”
Subimos por unas escaleras hasta el segundo piso y nos dirigimos por un estrecho pasillo. Entramos en una clase. El profesor aún no ha llegado. Los chavales hablan animadamente, ríen, unos están sentados sobre las mesas, otros de pie, haciendo el payaso…
—¿Pero se puede saber qué es todo este alboroto?
Todos se sentaron en las sillas y el alboroto cesó.
—¿Pensáis quedaros callados o vais a contestarme?
“Pues si que tiene mala leche la tía, espero no tener que ir mucho por secretaria”
—Pues, es que como el profe aún no ha venido…
—¡Siéntese Raúl! Y ahora no quiero ver un solo culo fuera de su sitio, ni oír ni una mosca hasta que llegue el profesor ¿entendido?
—¿Dónde me siento?
—Pues en algún sitio vacío hija. ¿O es que también te tengo que acompañar hasta tú pupitre?
—Eh. No, no.
Annie se dirigió hacia el primer sitio vacío que vio. En él había una mochila. No quería parecer antipática así es que le preguntó al compañero que estaba al lado.
—Perdona, esto…
—Lucas, seguro que habrás odio hablar de mí.
—Pues esto. No. Lo siento.
—¿No? ¿Estás segura?
—Completamente. ¿Está ocupado este sitio?
—Sí, ahí va mi mochila.
“No pierdas los nervios Annie” pensaba esta.
—Es que es el único sitio libre.
—Pero no está libre. Ahí va mi mochila.
—Bueno, pues la mochila se va y viene Annie. —Dijo mientras quitaba la mochila de este.
—¿Perdona? Yo no te he dado permiso para que toques mi mochila.
—Ni yo para que me toques las narices. Y ahora si te gusta como si no, me voy a sentar aquí y si no te gusta, pues se siente.
“Tiene carácter la nueva. No, Lucas. Eres un demonio, solo estás aquí para cumplir una misión. Bueno pero liarte con ella, no supone ningún obstáculo.”
“No si encima de que soy nueva voy a tener que pasarme todo el curso aguantando al idiota de turno.”
El profesor vino y la clase comenzó. Annie no había tenido un buen comienzo. La mañana empeoró, aunque parezca mentira.  A tercera hora, justo antes del patio. Vino el director. Se oyeron murmullos tipo:
“Tío, que ya viene a buscarte otra vez.”
“¿Y ahora qué has hecho?”
—Buenos días.
—Buenos días.
—Verán tengo una mala noticia que darles: al parecer al mediodía de ayer, su compañera Sandra desapareció. Sé que no era una compañera muy apreciada por todos ustedes, aunque desconozco la razón, personalmente creo que es muy simpática. Pero a lo que iba, ayer al mediodía Sandra bajo a comprar el pan y no regresó. El panadero ha asegurado que por allí no apareció, y nadie parece haberla visto. Se dejó el ordenador encendido con el MSN puesto y sus padres, preocupados, miraron las conversaciones abiertas, para ver si había quedado con alguien, pero a todos les había dicho que volvía en diez minutos. Nada parece indicar que se haya ido por propia voluntad. Sus padres creen que se trata de un secuestro. Por favor si alguno de ustedes sabe o ha visto algo, comuníquenmelo enseguida.
Salió del aula dejando un murmullo tras de sí. Todos se preguntaban que le había pasado a Sandra, nadie solía hablar con ella, aunque todos sabían quién era el culpable de eso. Sonó la campana y todos huyeron del aula. Un chico alto, de ojos verdes, castaño y muy guapo, por cierto, se acercó a Annie:
—Hola, tú eres Annie. Yo me llamo Raúl.
—Encantada.
—Bueno ¿Qué tal tú primer día? No has empezado con muy buen pie, el primer día y ya han secuestrado a una alumna. Espero que no te hayas asustado, este instituto suele ser muy normal. Bueno casi siempre.     —Dijo con una sonrisa.
—Es mi mejor amiga.
—Oh, lo siento mucho.
—Tranquilo, yo también me acabo de enterar, nunca he conocido a sus padres y supongo que ellos no sabían de mi existencia, me hubiesen llamado de lo contrario. Pero, ¿por qué nadie le hablaba a Sandra? Nunca me lo comentó.
—Por culpa de Pablo, el matón de clase. Sandra se llevaba bien con todos, hasta que empezó a salir con Pablo y cansada de él le dejo. Desde entonces Pablo le ha hecho la vida imposible, si alguien intentaba hablar con ella también le hacia la vida imposible. Es mejor no meterse. —Esta última frase la dijo con desagrado.
—¿Dónde está ese Pablo? Que le voy a decir cuatro cositas bien dichas. —Dijo alejándose con paso firme.
—¡Hey, para el carro! ¿Qué quieres que te haga la vida imposible también a ti o qué? —Dijo agarrándola del brazo.
—Está bien, no iré a por él. ¿Tú qué crees que le ha pasado a Sandra?
—No lo sé.
—¡Joder, ni yo! ¿Pero qué opinas de todo esto? ¿No te parece un poco extraño?
—¿Extraño? ¿En qué sentido?
—Pues en el sentido de que yo si voy a buscar el pan no desaparezco, vamos. No, a Sandra le ha pasado algo, lo sé, la conozco demasiado. Y yo voy a averiguar que le ha pasado.
“Que fácil ha resultado. Al final no me va a costar tanto cumplir con mi misión”
—Bueno si necesitas ayuda, aquí me tienes.
—Y a mí también.
—¿Qué? No, tú no tienes porque intervenir Lucas.
—Lo sé, pero quiero hacerlo. Si necesitas ayuda Annie, aquí me tienes.
—¿Y qué ganas tú con ayudarme a mí y a Sandra?
—Nada solo quiero ayudar.
—Já. Seguro. —Dijo con ironía—. Va en serio. ¿Qué quieres conseguir con esto?
—Nada, en serio. Solo quiero ayudar.
—Tú nunca quieres ayudar. Está en tu naturaleza.
—Bueno Raúl, pues esta vez quiero ayudar.
—¿De verdad? ¿Te vas a portar bien? Hagamos un trato yo te dejo ayudar, pero tú, te vuelves una persona soportable.
—¿Qué quieres decir con eso? —Dice malhumorado—. Yo soy una persona muy soportable.
—¿Sí? ¿Y por eso me has tratado así en clase?
—Bueno eso ha sido…
—Solo di: perdón y acepta el trato. —Dijo con una sonrisa maliciosa.
—Ppp-ee. Bueno pues eso que acepto el trato.
—No has dicho perdón. ¿No puedes?
—Claro que puedo, idiota, pero es que ya lo he dicho. Aunque si no me habéis oído... No es culpa mía que estéis sordos.
—Mira vamos a hacer una cosa, te la voy a pasar por qué me has caído bien, pero la próxima vez tendrás que pedirlo. ¿Estamos?
—A sus órdenes majestad. —Dijo haciendo una reverencia.
“Si supieras que te la paso porque estas cañón…”
“Bien, ya estoy dentro y además muy cerca. Así podré tener vigilado al angelito este”.
Sonó el timbre y volvieron a clase, les quedaban tres largas horas. Annie, seguía sentada al lado de Lucas. Se pasaron toda la hora hablando, hasta que fueron interrumpidos:
—¿Y tú qué crees que le ha pasado a Sandra?
—Esa simplemente se habrá ido con el novio, si es que tiene, por ahí y listo. Yo no investigaría mucho.
—Entonces no nos ayudes. Sé que ella no haría esa, estoy segura de ello.
—Sí, quiero ayudar.
—Pero, ¿por qué?
—Ya te lo he dicho, porque quiero. ¿Qué pasa que no me imaginas ayudándote o qué?
—¿La verdad? No.
—Eso es porque no me conoces.
— ues va a ser. Es mi primer día ¿recuerdas?
—Los nuevos, u os calláis u os echo de clase, ¿entendido?
— Siii.
“Pelmazo” Pensó Annie.
El resto de las horas transcurrieron despacio, pero las clases aburridas es lo que tiene.
A la salida del instituto…
—Raúl, ¿quedamos está tarde para investigar por donde vive Sandra?
—Sí, por mí perfecto.
—Vale, pues esta tarde nos vemos… ¿Dónde?
—¿Dónde vives?
—En Ghillie Dhu, el pueblo que está…
—Sí, sí. Lo conozco.
—Vale, pues… ¿quedamos en la entrada al pueblo? En la que está la parada del bus.
—Perfecto. Esta tarde nos vemos. —Y dicho esto se alejó.
—¡Aviso a Lucas! —Le gritó.
“Genial, encima confía en él. Que decepción te vas a llevar cuando sepas como es realmente, Annie.” pensó Raúl.
—¡Hey, Lucas! Hemos quedado esta tarde para investigar, ¿te vienes?
—Claro, ya te dije que quería ayudar.
—Vale, pues hemos quedado en la entrada de Ghillie Dhu ¿Sabes dónde está?
—No te preocupes vivo cerca de Raúl. Iré con él.
—Ah ¿sí? No me habíais dicho nada. Pues os veo allí.
—Adiós, princesa.
—¿Princesa?—Preguntó con una amplia sonrisa.
—¿Te molesta que te llamé así?
—No, puedes hacerlo. Bueno adiós. — Dijo alejándose.
“Es un imbécil, pero es más monooo!”
“Jajaja, princesa. Solo tengo que halagarla un poco y caerá rendida a mis pies. La podré utilizar para satisfacer mis caprichos de demonio y a la vez podré cumplir mi misión. Esto va a ser pan comido.”
En casa de Annie, media hora más tarde…
—¡Hola, mamá! Ya estoy en casa.
— ¡Hola, cariño! ¿Qué tal el primer día?
—¡Muy bien! —Dice contenta—. Ya he hecho amigos, pero lo malo del día ha sido que Sandra desapareció ayer.
—¿Cómo que ha desaparecido? ¿No ha ido hoy a clase?
—No, ayer fue a comprar el pan y no volvió.
— ¿Cómo? —Dice estupefacta.
— Pues lo que oyes, eso nos ha dicho el dire.
—¿Tú estás segura de que has oído bien? Eso suena un poco raro. Además te avisarían sus padres ¿no?
— Mamá, no me conocen. Y es lo que nos han dicho.
—Bueno, bueno. —Dice mientras le pone un plato de sopa en la  mesa—. Siéntate a comer anda.
—Dejo la mochila en el cuarto y voy.

Annie subió corriendo a su habitación, y tras tirar la mochila encima de la cama volvió a bajar a comerse la sopa.
En otra casa lejos de ese pueblo.
—¿Por qué lo has hecho?
—Raúl, ¿todavía no lo entiendes? Soy un demonio, ¿qué esperabas?
—Esperaba que intentases cumplir tu misión, no que intentases usar a Annie como otro de tus caprichos.
—Mira, no eres mi jefe para decirme lo que tengo o no que hacer, ¿vale? Ya tengo bastante con que esta casa apeste a Ángel.
—Haberle pedido a tu jefe una casa.
—Sabes que no me la habría dado. Él solo me dijo: cumple la misión o vuelve sin haberlo hecho y pasarás el resto de tu miserable existencia agonizando.
—Pues entonces deberías darme las gracias por dejarte estar aquí y no quejarte por como huele la casa.
—¿De verdad? ¿Esperas conseguir que un demonio te dé las gracias?
—Podrías intentarlo.
—Rotundamente, no. ¿A qué hora hemos quedado con Annie?
—A las cuatro, falta una hora. Y te aviso que como hagas algún truco sucio yo…
—¿Me estás amenazando? Estar en la Tierra te está afectando ángelito. Las amenazas no son propias de los ángeles.
—Tienes razón, pero no es la Tierra. Eres tú. El pasar tanto tiempo junto a un demonio me está afectando, y demasiado.
—Pues vete acostumbrándote, aún tenemos que estar aquí un par de días. —Dice mientras se acomoda en el sofá.
—No desordenes mucho, me voy a dar una ducha antes de irnos. Y tú deberías hacer lo mismo si quieres conservar la apariencia humana que nos han dado.
—Sí, sí. Ahora cuando volvamos. Quiero ver cómo funciona este cacharro. —Dice dándole la vuelta al mando de la televisión.
“Van a ser unos meses muy largos”. Piensa Raúl mientras se dirige a la ducha.
Cuatro de la tarde, entrada de Ghillie Dhu
Lucas y Raúl esperan a Annie. Cuando ven que esta echa a correr hacia ellos.
—Uf… Pensaba que llegaba tarde. —Dice mientras recupera el aliento.
—Tranquila, bueno, ¿a dónde vamos?
—A la calle de Sandra, ¿no?
—¿Y por qué no vamos antes a tomar algo?
—Creía que habíamos venido aquí a investigar. No a tomar algo.
—Solo era una idea. Te dejaría sentarte a mí lado, princesa. Si es ese el problema.
—El problema es que tú te lo crees mucho. Vayamos a la panadería a preguntar, anda.
Se dirigen hacía allí. Entran en la tienda y preguntan al panadero. Esté les dice lo que ya había dicho a la policía: que no vio nada. Entonces entró una señora en la panadería y escuchó la conversación.
—¡Ay! Pero si yo la vi, que la subían a un coche.
—¿Cómo a un coche?
—Sí, hombre. Unos señores la subieron a un coche y se la llevaron.
—¿Y usted no les dijo nada? ¡La estaban secuestrando!
—Ay, es que como los jóvenes de hoy en día hacéis cosas tan raras… ¿Me das una baguette?
Y dicho eso se fue.
“Pues pa´mí que la rara es ella”, pensó Annie. Salieron de la panadería tras despedirse del panadero. Echaron a andar por la plaza.

2 comentarios:

  1. Esta muy bien^^ pero deberias de especificar mas,como cuando estan hablando Lucas y Annie de hacer algo,y de repente meten a Raúl,y yo,y este cuando a aparecido,y quien habla?
    Besitos de miel^^
    Alicia

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    Respuestas
    1. Sí, es cierto. Fue la primera novela que empecé a escribir (aunque aun hoy la continuo xD) y tiene varias cosas por "retocar", pero cuando la termine (si es que algún día lo hago xD) será entonces cuando la revise y corrija todo :) Gracias por leer!

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